Estamos viendo una nueva tendencia en los teléfonos móviles, ya no solo en los de gama alta, sino cada vez más en los de gama media, en incorporar GPS. Al margen de ser una novedad, sorprende el número de términos y recursos asociados al mismo, como por ejemplo el Geoetiquetado. Y lo primero que pensamos (por lo menos yo) la primera vez que vemos esto en las características de un teléfono es, que es esto? para qué sirve?.
Bueno, el geoetiquetado (o geotagging en inglés) se refiere al proceso de agregar información geográfica en los metadatos de archivos de imágenes, vídeos, sonido, sitios web, etc. que sirva para su georreferenciación. Por lo general estos datos suelen ser coordenadas que definen la longitud y latitud donde el archivo multimedia ha sido creado, aunque también puede incluir la altitud, nombre del lugar, calle y número, código postal, etc. para posteriormente hallar sus coordenadas geográfica
Una de las primeras aproximaciones la vivimos con Panoramio, donde se añadían las fotos sacadas con una cámara sobre el mapa, más o menos “a ojo”. En caso de disponer de un GPS para obtener la posición exacta, podríamos obtener los metadatos asociados a dicha imagen.
¿Muchas trastos no? Pues aquí está la funcionalidad más interesante para los terminales móviles. En un solo dispositivo disponemos de GPS y cámara. Así, navegando con nuestro receptor por aquel recóndito paraje, podemos inmortalizar el momento, como hacíamos hasta ahora, y agregarle la información de geoetiquetado.
De esta forma tendremos tanto la imagen del lugar, como la situación exacta del mismo. Esta información nos puede servir para elaborar rutas, podemos compartirla mediante la web, o utilizarla en nuestra defensa en discusiones del tipo “Que no cariño!! Eso no es Cantabria, son las vacaciones de Semana Santa en Cuenca!!!”